¿Contacto cero: sí o no?
Seguramente que si te estás planteando alejarte de tu madre del todo y para siempre es porque ya has intentado miles de formas de mejorar tu relación y nada ha servido.
Te entiendo. Yo también pasé por ahí.
Probé miles de estrategias para sentirme en paz en la relación con mi madre. Pero parecía que ninguna me funcionaba.
Y no porque no sean buenas estrategias, que lo son, pero había algo que fallaba.
Lo que hizo que realmente cambiase mi perspectiva fue
El dejar de mirar hacia afuera e intentar probar las estrategias que sugerían los expertos como única solución, sin tener en cuenta mi individualidad. Me di cuenta que nadie estaba en mi lugar, nadie tenía mi experiencia vital, mi contexto familiar, mi personalidad y mi sistema de valores y por tanto la estrategia válida era la que funcionase para mí en ese momento.
Es decir, la estrategia la tenía que crear yo a mi medida.
Me di cuenta que yo era una adulta y que tenía el poder de tomar decisiones y que si seguía así pasarían los años y me arrepentiría de no haber sido más firme y haber vivido mi propia vida.
Me di cuenta de que mis límites y la relación con mi madre era asunto mío y lo que yo decidiese también, estuvieran de acuerdo o no mi familia, mis vecinos o la sociedad.
Aun así te voy a dar pistas para que puedas ver en qué punto estás y qué puedes hacer.
Te diría que no tuvieses contacto con tu madre
1.Si hay abuso físico o emocional
El abuso en cualquiera de sus formas, ya sea físico o emocional, deja profundas cicatrices. Una madre que constantemente degrada, devalúa y manipula a su hija está infringiendo un daño significativo. En estos casos, el contacto cero no es solo una opción, sino una medida necesaria para la protección y la salud emocional si es claramente abusiva física o emocionalmente y esto ha sido algo permanente en tu vida y sigue siendo.
Aunque para cada persona el abuso puede significar algo distinto, según la RAE abusar es hacer uso excesivo, injusto o indebido de algo o de alguien.
2.Si tienes claro que no quieres tener relación con tu madre, que el esfuerzo que supondría y la energía que tendrías que emplear no te merecen la pena.
En los demás casos creo que se puede encontrar una alternativa al contacto cero.
Casos en que puede haber una alternativa al contacto cero
1. Cambios circunstanciales
A veces, las tensiones son el resultado de cambios recientes o circunstancias externas, como un divorcio, la pérdida de un ser querido, o problemas económicos. Reconocer que estas dificultades pueden estar exacerbando el conflicto podría permitir a ambas partes abordar el problema de manera temporal, sin recurrir al contacto cero.
2. La influencia de terceros
Las relaciones familiares son susceptibles a la influencia de terceros, como otros miembros de la familia o amigos cercanos. Si estos terceros están exacerbando las tensiones entre madre e hija, podría ser útil identificar y manejar esas influencias antes de considerar el contacto cero.
3. Proceso gradual de separación
En lugar de un corte abrupto, a veces una separación gradual puede ser más beneficiosa. Esto podría significar reducir la frecuencia de contacto o establecer límites claros sobre el tipo de interacción permitido. Esta vía permite tiempo para la reflexión y el ajuste, y puede ser menos traumática para ambas partes.
4. Examinar las propias expectativas
Antes de poner en marcha el contacto cero, es vital que la hija examine sus expectativas y sentimientos. ¿Estás buscando una resolución imposible? ¿Esperas que tu madre cambie por completo? A veces, ajustar las expectativas y aceptar las limitaciones de la otra persona puede aliviar una gran parte del conflicto.
La frecuencia de contacto tiene que ser la que a ti no te haga daño
Quizás verla por festivos, quizás una vez al mes, quizás tomarte de tanto en tanto un contacto cero temporal, quizás encontrar una ayuda externa si es mayor o está enferma y tu supervisar, quizás no tener ningún tipo de contacto, etc etc
Ahora eres una adulta y puedes protegerte y poner límites.
Actualmente mi madre es mayor y la cuidan en una residencia, yo y mi hermana la visitamos de tanto en tanto y supervisamos su cuidado. Yo ahora la veo como una niña y me despierta compasión, pero he tenido mis épocas de mucha rabia, frustración y culpa. He tenido que poner distancia para poder sobrellevarlo y estoy segura que si el trato fuera más frecuente me dañaría.
Decidir poner contacto cero con una madre es una decisión profundamente personal y, en muchos casos, muy dolorosa. No debe tomarse a la ligera, y si te supera es recomendable buscar el consejo y apoyo profesional para navegar este complejo proceso. Es crucial recordar que no existe una única solución que se aplique a todos los casos. Cada relación es única y requiere una consideración individual y profunda.
Al final del día, el bienestar emocional y la salud mental de la hija deben ser la prioridad. Si el contacto cero es la única opción viable para proteger estos aspectos, entonces es una medida válida y necesaria. Por el contrario, si existen alternativas y soluciones que pueden mejorar la relación sin recurrir a un corte total, estas deben ser exploradas primero. La autocompasión, la paciencia y el respeto mutuo son las claves para manejar esta situación tan delicada.
Para que reflexiones, te dejo unas preguntas:
¿qué pensarás cuando tengas 40, 50 o 60 de tu relación con tu madre? ¿hay algo que podrías haber manejado de forma diferente?
¿te estás respetando a ti misma en esta relación?
¿cómo podrías empezar a tomar acción para acercarte a la mujer/hija que quieres ser?